La pintura no se puede explicar, al menos, yo no puedo.
Como dijo Francis Bacon:
La pintura sólo se hace para lograr una excitación en el estómago.
Y eso ¿cómo se va a explicar?
La mayoría de las veces uno pinta por un diálogo secreto,
oculto con uno mismo,
que nadie oye o ve pero que en ocasiones puede sentirse.
Hay momentos en que el accidente, el espatulazo mal dado
en una dirección distinta a la pensada o una salpicadura de otro color,
pueden virar un cuadro patas arriba
o convertirlo en otro mejor del que habíamos concebido.
La pintura encierra un misterio
que cuando te atrapa no te suelta, por más que lo intentes,
siempre e ingenuamente, pensando en descubrirlo
arrastras tu vida en ese empeño.

Gilberto Frómeta